Felipe Mekis Arquitecto

F E L I P E  M E K I S   A r q u i t e c t o
felipemekis@gmail.com
www.felipemekisarquitectos.cl
Tel 09-2221959, 02-9536770 anexo 10
Los Abedules 3079 Vitacura, Santiago de Chile

Felipe Mekis    



Se ha especializado en proyectos de casas particulares. Este hombre tiene un talento especial para interpretar las necesidades de una familia y para sacarle partido a los detalles que mejoran la calidad de vida de todos sus miembros. Ahora si el encargo es de estilo provenzal, ¡mucho mejor!


Este arquitecto va más allá de los prejuicios y rompe con los clásicos paradigmas que muchos de sus colegas defienden. A Felipe Mekis le gusta la arquitectura de estilo y sus predilectos son los encargos de casas particulares. Sociable y muy simpático, no es raro que su debilidad sea levantar proyectos para familias, porque le entretiene conocer a la gente, averiguar sobre su estilo de vida, crear lugares acogedores, cálidos e incluso románticos, que mejoren el día a día de todos sus integrantes.

Proveniente de una familia de artistas (es además un gran pintor de acuarelas), su mamá, Josefina Martínez, era decoradora y gran cocinera, y de sus diez hermanos dos son arquitectos y el resto “sin excepción tiene una gran sensibilidad estética”. Y aunque su papá, Patricio Mekis, fue un destacado político y alcalde de Santiago, el urbanismo era una de sus debilidades. Felipe –el octavo– supo desde siempre que iba a ser arquitecto. Su primer año de estudio lo hizo en Argentina, en la Universidad de Buenos Aires, una experiencia fascinante pero de la que tuvo que despedirse debido a los conflictos diplomáticos que casi nos llevan a la guerra con nuestros vecinos. Terminó la carrera en la Chile, hizo su práctica en la oficina de Carlos Alberto Cruz y una vez egresado trabajó ahí un año más.
 
De alma independiente, con poca experiencia pero muchas ganas, las emprendió solo. Su primer encargo fue una casa que le confió un amigo recién casado cerca de Rancagua. El desafío no era menor, porque con un presupuesto muy limitado tenía que levantar un proyecto que perdurara en el tiempo y sirviera de referencia para sus futuros clientes.

Realizó una casa inglesa, encantadora, llena de detalles que auguró un gran futuro. De ahí no paró más. Del estilo inglés pasó al francés y al provenzal, su favorito. Cuenta que un matrimonio mayor se puso en contacto con él y le pasó un montón de fotos de este tipo de arquitectura. Tenían una hija que vivía en el sur de Francia y habían quedado fascinados con esas románticas casas de piedra, teja, latón y madera, que evocan una forma de vida sencilla y relajada en el campo.

“La verdad es que yo no reniego de la arquitectura de estilo, al contrario, con toda la tecnología de hoy puedes desarrollar este tipo de encargos con alma y vida propia, pero con mucho carácter, muy acogedoras y muy cálidas”. Y es cierto, sus obras en general tienen ese encanto del detalle, de lo vivido y de lo doméstico que le dan un sello muy marcado. Es más, Felipe reconoce que toma pocos trabajos porque le gusta involucrarse hasta en el último detalle, incluyendo jardín y decoración. Según él, los dos temas le gustan mucho y los considera complementarios a su oficio. Con su señora, Paula Infante, que trabaja en el taller de Le Cottonier, hacen muy buena dupla. “Más de una vez ella me ha hecho ver temas domésticos que uno ni mira y que finalmente la dueña de casa agradece. El espacio para la cortina es el clásico ejemplo”.

Otro es la cocina. Contrario a los “laboratorios”, él prefiere que éste sea el corazón de la casa, es más, si está integrado al comedor y al living, mucho mejor. “Yo trato de convencer a mis clientes de eliminar paredes y sumar la cocina al lugar donde está la familia, de manera que mientras la mamá cocina, los niños puedan ver televisión, el marido pueda leer junto a una copa de vino, todo puede pasar al mismo tiempo y en el mismo lugar”. Obviamente que es un concepto que le ha costado introducir, pero del que es un convencido. “Invitar a comer y que todos participen mientras se cocina puede ser un panorama insuperable, mucho más relajado y entretenido”, agrega. Generalmente en sus proyectos, este espacio de la casa ocupa la mejor orientación y vista, nada de estar mirando al patio trasero. “Todo lo contrario, ojalá mire al jardín y a la piscina, por un tema de seguridad”.

Precavido y muy práctico, la funcionalidad en la arquitectura cumple para él un rol clave, es más, asegura que un mal planteamiento puede hacer una casa invivible. Al mismo nivel de importancia están la excelencia contractiva –tema en el que no tranza y que fiscaliza con visitas de obras semanales– y la estética, porque es lo que finalmente atrae, da placer y agradece el dueño de casa. En relación a la economía, Felipe es un hombre muy abierto de mente. Sus proyectos están llenos de detalles pero no necesariamente opta por lo más caro. “Soy un convencido de que no porque cueste más va a ser más lindo o mejor, hay que saber guardar las proporciones, tranzar y respetar los límites de los clientes. Eso obliga a ser más creativo, busquilla y estudioso”, concluye.